ACERCA DE LA OBRA


El Exorcista sigue siendo en nuestros días una obra de culto del cine de terror. Pero, ¿por qué se considera la película más terrorífica de todos los tiempos»? ¿Cómo ha logrado esa trascendencia? ¿Se trata de un relato genial, una recopilación de técnicas cinematográficas pioneras en aquel momento, o una creación que escapa de lo racional?

El autor José J. Morales (Madrid) presenta su ensayo literario El Exorcista. Más allá de la película, publicado por la editorial SoldeSol. Con este título de más de 300 páginas y 240 imágenes, se pretende dar a conocer:

EL ORIGEN: SUCESO «REAL» EN COTTAGE CITY (1949)

Entre el 10 y el 20 de agosto de 1949, se publicaron diversas noticias sobre un extraño incidente acaecido en una ciudad situada en el condado de Prince George, Mount Rainier, en el estado de Maryland. Al parecer, un niño de 14 años había sido poseído por una entidad invisible.

LA NOVELA

El 20 de agosto de 1949 The Washington Post publicó un artículo titulado Priest Frees Mt. Rainier Boy Reported Held in Devil’s Grip, en el cual describía todo lo acontecido en el caso de posesión de Mount Rainier. Aquella crónica, junto con un reportaje de Catholic Review, cayó en manos de William Peter Blatty y acabó convirtiéndose en el origen de El Exorcista.

PROMOCIÓN CINEMATOGRÁFICA

En agosto de 1972, The New York Times dedicó la mayor parte de su sección dominical de «Arte y Ocio» sobre el comienzo de la filmación de El Exorcista. El 15 de noviembre de 1972, el papa Pablo VI pronunció un discurso sobre el diablo y el mal, causando un gran impacto y poniendo de relieve la temática sobre los exorcismos.

SONIDO Y DOBLAJE

El Exorcista llegó dos años más tarde a España. El doblaje al castellano tuvo fragmentos censurados. Las referencias de forma vejatoria a Jesucristo o la Virgen María fueron sustituidas por expresiones más suavizadas. En el restreno del 2000, además de añadir 11 minutos de escenas nuevas, la productora Warner Bros volvió a doblar la película, suprimiendo la censura de antaño.

En lo referente al sonido, la cinta ofrece una propuesta diferente, alejada de los convencionalismos de la época, llegando a provocar en el espectador impotencia, aversión y horror.

LA PELÍCULA

Análisis del filme desde el primer minuto hasta el último, tomando como referencia la versión extendida del año 2000, comparándola con la obra de 1973. Puntualmente se hará alusión a la versión sacada en blu-ray en el año 2004, a la novela de Blatty, al guion original y a la versión televisiva del canal estadounidense CBS.

IMPACTO CULTURAL

Los críticos reconocieron el gran éxito de taquilla y las opiniones resultaron repartidas entre aquellos que se enamoraron del filme y otros que llegaron a detestarlo. La respuesta del público no tuvo término medio, dejándolo afligido, atónito y horrorizado.

UN METRAJE MALDITO

El rodaje tuvo una duración de nueve meses. El interior y la estructura de la casa de Georgetown se construyó en un almacén de Nueva York, en la Calle 54 y la Décima Avenida de Manhattan y se mantuvo en el más absoluto secreto Durante la filmación, una serie de incidentes e infortunios tuvieron lugar en el set y afectaron a algunos trabajadores en la producción.

MÁS ALLÁ DE LA PELÍCULA

La historia de El Exorcista está llena de detalles cuya función es mantener todo ese halo de terror a lo largo de los minutos. La dirección y el montaje son elementos clave para hacer que sobresalga parte de la columna vertebral de la obra: la reacción de los personajes ante determinadas situaciones. Estos elementos son parte de un engranaje que tiene como función crear una especie de horror psicológico que trascienda de la pantalla.

La cinta carece de melodías. Funciona a base de ruidos extraños, chillidos y voces que se pierden. Y lejos de hacer monótona la experiencia, consigue que los minutos avancen rápido y te mantiene pegado a la pantalla durante dos horas.

LA BATALLA DEL BIEN CONTRA EL MAL

Aunque la esencia, tanto de la novela como de la película es el «misterio de la fe», una de las ideas que subyace en El Exorcista y no para de repetirse es «la batalla del bien contra el mal». Esa premisa tiene su origen mucho antes de la excavación arqueológica en Irak del Norte, concretamente en la obra El Exorcista. El Comienzo (2004).

                                                                                                                                                                                                                      «El campo de batalla es un cuarto helado que paulatinamente va transformándose en una travesía a otro mundo. Un universo arcaico y sobre el que la razón no posee ningún dominio. El austero naturalismo que se vislumbra en los otros episodios de la cinta se ha corrompido hasta llegar a una desenfocada proyección, a un turbio calco del infierno. Entre el hall y la habitación hay una escalera que separa los dos mundos. El de la planta baja; con las fiestas, los médicos y los interrogatorios policiales. Y el de la habitación; que se ha convertido en el refugio de una entidad ininteligible. Un ser del que únicamente sabemos lo aterrador que es. Ahora solo queda el enfrentamiento con esa criatura oscura, esa esencia que despedaza la cortina de la realidad y cuya mera presencia pudre a la humanidad».

El Exorcista. Más allá de la película,

de José J. Morales